Dengue, malaria y chikungunya cruzaron el país. Afectaron, por lo menos, a 196.000 personas

No menos de 3 millones de personas fueron afectadas por padecimientos cuyo rasgo principal es la fiebre / Foto Archivo El Nacional
El año 2014 se convirtió en el
primero en la historia contemporánea nacional en registrar
simultáneamente un grupo de enfermedades transmitidas por vectores: el
dengue, la malaria y la fiebre chikungunya.
Alrededor
de 196.000 personas, según los informes del Ministerio de Salud y de la
Vicepresidencia para el Área Social, han enfermado con alguna de las
tres patologías generadas por zancudos.
Las
cifras manejadas por la Red Defendamos la Epidemiología Nacional de la
Sociedad Venezolana de Salud Pública, basadas en los casos febriles sin
justificación reseñados en los mismos boletines oficiales, arrojan
números menos alentadores. No menos de 3 millones de personas fueron
afectadas por padecimientos cuyo rasgo principal es la fiebre. El
análisis de cualquiera de los dos reportes confirma que el país romperá
sus propios registros.
“Nunca ha
habido una coincidencia de epidemias asociadas a enfermedades con
vectores como ahora. El panorama para 2015 no es bueno, debido a la
disminución presupuestaria para su control”, advirtió el ex ministro de
Sanidad, Ángel Rafael Orihuela.
El
Boletín de Salud Ambiental número 47, con datos hasta el 20 de
noviembre, revela que Venezuela superó la marca de 2013 de 76.000 casos
de malaria. Hasta esa fecha se habían registrado 80.258 afectaciones.
La
cifra, según Orihuela, se remonta a los registros de personas con
paludismo que tuvo el país en la década de los años 40, cuando uno de
cada tres venezolanos tenía la dolencia. La llegada de Arnoldo Gabaldón,
reconocido mundialmente por el programa de control del paludismo en
Venezuela, que luego fue aplicado en el resto del continente, logró
poner coto a la situación. En 1942 el país recibió la certificación de
la Organización Mundial de la Salud como zona libre de malaria, en
reconocimiento a los 600.000 kilómetros cuadrados del territorio
nacional en el que se llegó a controlar al zancudo anópheles, vector de
la infección. Siete décadas después Venezuela retrocedió a la situación
que tenía cuando inició el programa.
“Regresamos
a 1942 en el control de la malaria, y los casos de dengue no tienen
parangón. El punto más alto fue de 47.000 casos en 1989 con la entrada
del dengue hemorrágico. En los últimos 15 años esa cifra ha estado muy
por encima. Tuvimos un año –2010– con más de 100.000 casos. Este año
llevamos más de 80.000”, expresó.
En junio de 2014 Venezuela sumó su tercera epidemia: la fiebre chikungunya, nueva en el país.
Zancudos sin control. Este año también se registró en casas el índice aédico –cantidad de zancudos– más alto de los últimos cuatro años.
Las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud indican que el límite de seguridad para el índice de casas con presencia de aedes aegypti no debe exceder 5%. El valor deseado debería ser inferior a 1%.
Las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud indican que el límite de seguridad para el índice de casas con presencia de aedes aegypti no debe exceder 5%. El valor deseado debería ser inferior a 1%.
“79,17%
o más de las entidades federales superaron entre las semanas 1 y 45 de
2014, el nivel tolerable de riesgo de transmisión menor de 5% del índice
aédico en casas. Solo 20,83% de las entidades federales alcanzaron en 3
semanas, cotas tolerables de riesgo de transmisión”, señaló el ex
ministro José Félix Oletta, basado en el análisis de los boletines de
Salud Ambiental.
Para 2015 la
situación de saneamiento ambiental pudiera no mejorar. El presupuesto
para el control de los vectores es de 71.833,89 bolívares para un total
de 345 actividades de purificación, lo que equivale entre 6,51 bolívares
y 455 bolívares para cada actividad.
En la oscuridad.
Hasta el 1° de noviembre no habían sido incluidas ni detalladas en el
boletín epidemiológico las cifras de chikungunya, aunque el padecimiento
fue declarado de notificación obligatoria el 6 de octubre.
“La
epidemiología está en el subsuelo por la incapacidad de desarrollo
técnico que tiene el ministerio”, opina Oswaldo Godoy, ex director de
Epidemiología de Min Salud.
Expresó
que la información de la vigilancia epidemiológica es vital para poder
ejercer acciones. “Me pregunto cómo han hecho para abordar el problema
de la chikungunya, por ejemplo. No hay información de cuántas personas
se hicieron tomar muestras y cuántas dieron positivo”.
Luego
de las muertes de pacientes que presentaban síndrome febril hemorrágico
en el Hospital Central de Maracay en septiembre no hubo ningún reporte
oficial que indicara la causa de defunción.
“A
pesar de que la propia ministra Nancy Pérez Sierra aceptó que había
algunas muertes por chikungunya entre los casos de Maracay, no ha habido
notificación oficial y la OPS no establece en sus reportes cifras de
fallecidos en Venezuela. La pregunta es si es a propósito o por
ineptitud”, cuestiona el infectólogo Julio Castro.
A su vez, Godoy resalta la gravedad del desconocimiento sobre todo en epidemias que resultan nuevas para el país.
“No se publica la información. Eso es sumamente grave, aún más que sea el ministro de Educación el vocero. ¿Por qué no habla la ministra de Salud?, para eso la pusieron ahí”, dijo.
“No se publica la información. Eso es sumamente grave, aún más que sea el ministro de Educación el vocero. ¿Por qué no habla la ministra de Salud?, para eso la pusieron ahí”, dijo.
Lo que viene. Aún
sin los datos de los boletines, la red médica desarrolló métodos de
simulación matemática con los que proyectan, al menos, 90.000 casos de
dengue y 85.000 de malaria al cierre de 2014.
“Eso
nos dejaría con el segundo peor año de dengue en los últimos 10 años,
después de la epidemia de 2010; y con el año más epidémico de malaria en
los últimos 20 años. Ninguna de las dos enfermedades está superada”,
indica Castro. Agrega que para 2015 esperan que los casos de malaria
aumenten o se mantengan igual. “No se está haciendo nada para
prevenirlo”.
Con respecto al dengue
cree que las cifras deberían ser relativamente bajas. “Usualmente cuando
en un año tantas personas han creado anticuerpos, el contagio comienza a
bajar”.
La proyección para
chikungunya es más difícil, admite Castro, puesto que es el primer brote
que ocurre en el país. Sin embargo, dados los casos de fiebre
registrados y las experiencias de otros países con la fiebre africana,
esperan que el padecimiento dure aproximadamente 10 o 12 semanas más de
forma intensa en entidades donde no hubo epidemia al principio y que
luego comience a bajar.
“Ocultan cifras deliberadamente”
Hace 7 semanas Min Salud dejó de publicar el Boletín Epidemiológico Semanal que informa acerca del impacto de 72 enfermedades de notificación obligatoria en la población.
“Ocultan cifras deliberadamente”
Hace 7 semanas Min Salud dejó de publicar el Boletín Epidemiológico Semanal que informa acerca del impacto de 72 enfermedades de notificación obligatoria en la población.
El
boletín número 44 recogió datos hasta el 1° de noviembre de 2014. La
publicación solo incluyó la descripción de los síntomas de la fiebre
chikungunya, y omitió su caracterización y el número de casos.
José Félix Oletta, ex ministro de Sanidad, asegura que la falta de publicación de datos es intencional.
“Se
ocultan cifras deliberadamente. Con eso no se permite ver la evolución
de la chikungunya ni los casos febriles. Min Salud no está asumiendo su
función rectora de manera apropiada”, recalcó.
No
es la primera vez que el gobierno oculta datos epidemiológicos. La
publicación del boletín se interrumpió por cinco meses en 2007 y durante
todo 2008, con el ex ministro Jesús Mantilla.
Ese
año, José Luis Montiel, director de Epidemiología del ministerio, que
ejerce actualmente como director general de Salud Ambiental, expresó:
“Si empiezan a utilizar el boletín epidemiológico para desestabilizar,
para el golpismo o para el terrorismo no podemos permitir que con
nuestro propio instrumento, que estamos empleando para la toma de
decisiones y la mejora de la salud del pueblo, vengan los medios de
comunicación a hacer oposición y hagan terrorismo mediático”.
El
boletín también dejó de publicarse en 2009 durante la epidemia de
influenza AH1N1 y en 2010 se daba a conocer con retraso. En 2013, la
ministra Isabel Iturria también se negó a ofrecer cifras sobre los
afectados por el segundo brote de influenza AH1N1. Este año se
interrumpió en la semana 44.
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